¿Qué es la violencia contra las mujeres (VcM)?

La violencia contra las mujeres es un problema complejo y multifacético. Para entenderla es muy importante empezar diferenciando la “agresividad” de la “violencia”. La agresividad es un recurso instintivo de todo ser vivo, que permite preservar la vida, resistir o enfrentar un medio adverso. La violencia, en cambio, tiene la intencionalidad de controlar, intimidar, someter, subordinar o dañar a otro ser vivo. Generalmente es premeditada y planificada. Esto también resulta en un desbalance de poder que favorece a quien ejerce violencia.

 

Violencia de género y violencia contra las mujeres

Violencia de género se llama a la ejercida contra cualquier individuo o grupo de personas según su orientación o identidad sexual, es decir, su sexo o género. Este tipo de violencia, aunque afecta también a niños y a las personas de la comunidad LGBTIQ+, sigue afectando más a las mujeres y niñas.

La violencia contra las mujeres es una de las violaciones a los derechos humanos más sistemáticas y extendidas que existen. Se entiende como cualquier acto de coerción o coacción ejercido intencionalmente, que busca dañar y lastimar a las mujeres solo por el hecho de serlo y, a la vez, se convierte en un instrumento usado para mantenerlas en un lugar subordinado. Se origina en relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres, construidas socioculturalmente y sustentadas en la creencia generalizada de la supremacía de lo masculino sobre lo femenino. 

Tipos de violencia contra las mujeres


Existen diferentes tipos de violencia contra las mujeres

Las más conocidas son las siguientes:

La violencia psicológica: puede ser muy sutil, con tendencias a controlar, aislar, humillar o avergonzar a las mujeres; incluye amenazas, intimidaciones, chantajes, menosprecio, gritos, insultos, hostigamiento, aislamiento de otras personas o familiares, desvalorización, entre otras acciones.

La violencia económica: el control, manejo y restricción a la mujer en el acceso y disposición de recursos, como dinero, propiedades de la familia, de la pareja o propios.

La violencia física: el uso intencional de la fuerza corporal, como empujones, cachetadas, patadas, golpes con o sin armas u otros objetos; puede llegar hasta la muerte, llamada femicidio: el asesinato de una mujer por el simple hecho de serlo.

La violencia sexual: actos sexuales forzados o sin consentimiento, insinuaciones, tocamientos no deseados, acoso, gestos, o el ofrecimiento de algún beneficio económico o de otra naturaleza ejerciendo presión con fines sexuales.

La violencia de género en el ámbito digital: es una forma de discriminación, acoso, explotación, abuso y agresión que se produce a través del uso de redes sociales, correo electrónico, celulares y cualquier medio dentro de las tecnologías de la información y comunicación (TICs), que conlleva diferentes afectaciones a nivel físico, psicológico, sexual y económico. Este tipo de violencias afecta principalmente a mujeres, niñas, niños, adolescentes y personas LGBTIQ+ debido a la reproducción de la violencia machista en los contextos tecnológicos y virtuales. 

La prevención de la violencia contra las mujeres empieza con la información

La violencia contra las mujeres no se limita a una cultura, región o país específico, ni a una clase social, etnia o etapa concreta de la vida de la mujer. La violencia contra las mujeres proviene de la discriminación persistente en las estructuras de nuestra sociedad. 

Para erradicar la violencia contra las mujeres es necesario que tod*s nos informemos y cambiemos ciertas actitudes. Primero, debemos aceptar que la violencia contra las mujeres afecta a familias y comunidades de todas las edades; afecta también a hombres, niños y niñas. 

Debemos también reconocer y rechazar categóricamente todas sus manifestaciones, tanto en el ámbito público como en el privado, para así formar sociedades sanas y libres de todas las formas de violencia.